¿Qué es ALM? ¿Y Riesgo Estructural?

¿Qué es la Gestión de Activos y Pasivos (ALM)?

El ALM (Asset Liability Management) en su sentido más amplio consiste en gestionar la estructura financiera del balance de una entidad. Es decir, se trata del conjunto de acciones encaminadas a identificar, valorar y gestionar los riesgos a los que se ve sometida la actividad de la entidad (con un enfoque global), para aprovechar las oportunidades del mercado manteniendo la exposición a los riesgos dentro de los límites definidos como tolerables por la entidad.

La responsabilidad básica de la función ALM consiste en maximizar el rendimiento de la entidad mientras se asegura que el perfil del nivel de riesgo agregado, creado por las distintas unidades locales con motivo de su gestión diaria, permanece alineado con el apetito de riesgo del Banco. Y, a su vez, aislar del riesgo financiero a estas unidades, mediante la transferencia de los mismos a la propia función de ALM.

Diferencia entre Control y Gestión del Riesgo

Es conveniente diferenciar entre las labores de control de riesgo a los que se ve sometida una entidad y la gestión de esos riesgos.

La labor de control tiene como objetivo que la exposición de la entidad a una serie de riesgos quede dentro de los límites marcados tanto por la propia entidad como por los reguladores (Banco Central local, Basilea, etc.).

El objetivo de la gestión de los riesgos es posicionar el balance para que la entidad saque provecho de las expectativas de mercado manteniéndose dentro del apetito de riesgo fijado.

¿Quién lo gestiona?

La función de gestión de los riesgos estructurales de balance es una responsabilidad de la Alta Dirección del Banco que provee los medios para el seguimiento y control de las decisiones relacionadas con la gestión del Balance.

El Comité de Activos y Pasivos, en inglés ALCO, es el órgano interno en quién se delega normalmente la función de ALM y está integrado por miembros del «management», dados los temas y decisiones tratados. Su composición varía de una entidad a otra. Para más información, les recomendamos leer esta entrada.

Tendencia

La gestión de activos y pasivos (ALM) se ha convertido en los últimos años en un área estratégica dentro de las entidades financieras con el objetivo de maximizar o al menos proporcionar estabilidad al margen financiero a corto y medio plazo. Además, los distintos agentes que interactúan en el mercado cada vez conceden mayor importancia al margen financiero como indicador de la solvencia a corto y medio plazo y al valor económico como indicador de la estabilidad a largo plazo de las entidades.

Por otro lado, la última crisis financiera y las restricciones provocadas por la falta de liquidez en los mercados que provocó inicialmente, han puesto de manifiesto la importancia del riesgo de liquidez en la Gestión Global del Riesgo para cualquier Entidad Financiera.

¿Qué es el Riesgo Estructural?

De forma genérica, el Riesgo Estructural de balance para una entidad financiera es la posibilidad de tener pérdidas ante movimientos adversos en los factores de riesgo de mercado. Dicho riesgo aflora cuando se mantienen desajustes de tasas de interés de referencia, desajustes de divisa o desajustes de vencimiento en su balance. También puede ser debido a la falta de acceso a la liquidez necesaria para financiar el crecimiento del balance, o la imposibilidad de hacer frente a los compromisos de pago inmediatos.

Para entenderlo mejor, ponemos un ejemplo sencillo: Si una entidad de crédito, tiene inversiones a tipo de interés fijo y se fondea con deudas a tipo de interés variable en la misma moneda, entonces enfrentará pérdidas cuando los tipos de interés en dicha moneda suban. Las inversiones podrían estar constituidas por depósitos prestados, bonos adquiridos o préstamos otorgados y las deudas podrían ser depósitos captados o créditos recibidos o bonos emitidos. Un perjuicio similar para la entidad ocurriría si, por el contrario, los tipos de interés bajaran, pero la empresa tuviera inversiones a tipo variable y deudas a tipo fijo. En un entorno típicamente bancario, las funciones de financiación e inversión crediticia y los distintos canales de distribución de productos operan por lo general de forma independiente.

Tradicionalmente la gestión de ALM se ha orientado a la gestión del riesgo estructural de mercado y riesgo de liquidez.

En cuanto a la tipología de riesgos, se considerará cualquier riesgo que se derive de la estructura o composición del balance de la institución, centrándose específicamente en la observación de cuatro riesgos: riesgo de tipo de interés, riesgo de liquidez y riesgo de tipo de cambio, al que habría que añadir el riesgo operacional. Pueden encontrar la definición de cada uno de estos riesgos aquí.

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