LCR Basilea – Preguntas frecuentes

La denominada Crisis Subprime puso en jaque al sistema financiero internacional. La incertidumbre derivó en desconfianza, y los mercados interbancarios redujeron notablemente su actividad. Así, las entidades financieras que se apoyaban en el mercado interbancario para afrontar sus necesidades de liquidez, quedaron en una situación de riesgo. Los bancos centrales decidieron inyectar liquidez al sistema y los reguladores internacionales se pusieron manos a la obra para elaborar nueva regulación que evitase crisis futuras de este tipo.

Así, surgió Basilea III (en estas entradas de nuestro blog tenéis más información sobre Basilea I, Basilea II y Basilea III) y dentro de esta nueva regulación, se incluía el informe LCR.

No obstante, la adaptación a este nuevo informe ha sido paulatina y hay numerosas entidades financieras que están en proceso de adaptación para poder reportar este informe con la periodicidad establecida por los reguladores locales.

Por este motivo, hemos decidido elaborar una serie de entradas que pretenden enumerar y resolver las dudas más frecuentes que surgen a la hora de elaborar el LCR -nos centramos en el LCR de Basilea porque es el que sirvió de modelo para los LCR locales, pero si desea resolver dudas sobre el LCR de algún país en particular, le animamos a dejarnos un comentario y trataremos de ayudarle-.

¿Qué significan las siglas LCR?

LCR significa Liquidity Coverage Ratio o, en español, Ratio de Cobertura de Liquidez.

¿Desde cuándo existe el LCR de Basilea?

Oficialmente, entró en vigor el 1 de enero de 2015. No obstante, el LCR se comenzó a plantear en la normativa de Basilea III allá por 2010 y comenzó a reportarse en 2014 a modo de observación.

¿Qué mide el informe LCR?

El LCR pretende ser una medida del riesgo de liquidez que asume una entidad a corto plazo. Más concretamente, está pensado para que las entidades financieras mantengan un nivel de activos líquidos de alta calidad con el que poder afrontar los flujos de salidas netas en un periodo de tensión de 30 días.

¿Cómo se calcula el LCR?

El LCR es el resultado de dividir los activos líquidos de alta calidad ponderados -numerador- entre las salidas netas ponderadas -denominador-. Son ponderados porque se les aplica una corrección de valor, en el caso de los activos líquidos, y un ajuste en el flujo esperado, para el resto de activos y pasivos, dependiendo de su comportamiento estimado en momentos de tensión. Por ejemplo, se espera que, en un momento de estrés, un cliente institucional con nula vinculación extraerá su dinero a la vista en la entidad financiera antes que un cliente minorista con alta vinculación.

Además, el LCR suele informarse en términos porcentuales, es decir, al resultado de la división deberemos multiplicarlo por cien para obtener la ratio porcentual.

¿Cuáles son los límites regulatorios del LCR?

El regulador establece una ratio mínima del 100%. Sin embargo, esta ratio ha ido evolucionando desde el 60% que se exigía en 2015, a razón de un 10% adicional cada año. Así, la ratio del 100% es exigible desde el 1 de enero de 2019.

¿Qué son los activos líquidos de alta calidad o HQLA -High Quality Liquid Assets-?

Los activos líquidos de alta calidad son el numerador del LCR y representan aquellos recursos con los que cuenta la entidad financiera para hacer frente a una situación de crisis de liquidez, es decir, tienen que estar libres de cargas. Se trata de activos de escaso riesgo, que cotizan en mercados amplios y, por tanto, fácil e inmediatamente enajenables. Además, deben ser valorados con facilidad y seguridad y tener escasa correlación.

En esta entrada podéis encontrar más información acerca del tratamiento de los activos líquidos.

¿El LCR solo recoge activos líquidos de alta calidad?

No exactamente. El LCR engloba activos líquidos con diferentes niveles de calidad. De hecho, se clasifican en activos de Nivel 1, Nivel 2A y Nivel 2B dependiendo de su nivel de calidad. Se entiende que los activos líquidos de peor calidad experimentarán una mayor pérdida de valor cuando se intenten enajenar en un periodo de tensión de liquidez. Es decir, cuánto peor es el nivel de calidad de un activo líquido, menor será el ponderador que se le aplica para el cálculo de la ratio y, por tanto, menor trascendencia tiene a la hora de alcanzar los límites regulatorios.

¿Qué son los activos líquidos de nivel 1?

Los activos líquidos de nivel 1 son los activos de máxima calidad y tienen un ponderador del 100%. Es decir, forman parte del colchón de liquidez en su totalidad. Algunos ejemplos son el efectivo, las reservas en el Banco Central o los activos con ponderación de riesgo de crédito cero, emitidos o garantizados por soberanos, bancos centrales, entidades del sector público o entidades transnacionales como el FMI, el Banco Central Europeo o BIS.

¿Puedo declarar como activos de nivel 1 las emisiones de deuda del gobierno o del banco central locales, esto es, del país donde la entidad lleva a cabo sus actividades, a pesar de que dicha deuda no tenga un rating de AAA o AA?

La regulación de Basilea establece que siempre que la deuda local (soberana o de Banco Central) haya sido emitida en divisa local y la entidad financiera tenga su residencia o localice su riesgo de liquidez en ese país, podrá ser declarada como activo de nivel 1 en el LCR. Asimismo, si esa deuda ha sido emitida en moneda extranjera podrá recogerse como activo de nivel 1 pero sin superar el importe de las salidas netas estresadas en esa misma divisa.

¿Qué son los activos líquidos de nivel 2A?

Se trata de activos líquidos de alta calidad pero que no cumplen los requisitos para ser recogidos en el nivel 1 y que, por tanto, van a sufrir un descuento del 15% a la hora de ser contabilizados como parte del colchón de liquidez. Además, los activos de nivel 2A, más los activos de nivel 2B, no pueden suponer más del 40% del colchón total de liquidez de la entidad.

Los activos que se engloban en este bloque son las emisiones o activos garantizados por soberanos, bancos centrales, entidades del sector público o bancos multilaterales de desarrollo cuyo rating no les permite formar parte de los activos de nivel 1. Asimismo, los bonos de corporaciones no financieras con rating AA- o superior, podrán ser incorporados también en este rubro siempre que su precio en el pasado no haya caído más del 10% durante un periodo de tensión de 30 días; junto con ciertas cédulas hipotecarias.

¿Qué son los activos líquidos de nivel 2B?

Es el último grupo de activos líquidos susceptibles de ser incluidos en el colchón de liquidez del LCR. Se trata activos sujetos a descuentos del 25% -en el caso de las titulizaciones hipotecarias que cumplan una serie de requisitos- y del 50% -para los bonos de corporaciones no financieras con rating entre BBB- y A+ y para las acciones que cumplen los requisitos establecidos-. Estos últimos -bonos corporativos y acciones- no pueden haber sufrido un descenso en su precio superior al 20% durante un periodo de estrés de 30 días. Los bonos corporativos que cumplían las condiciones del Nivel 2A pero que han experimentado caídas en el precio superiores al 10%, serán descendidos al nivel 2B.

Los activos líquidos de nivel 2B no pueden suponer más de un 15% del total de los activos líquidos para el LCR.

¿Por qué no se pueden informar las emisiones de entidades financieras como activos líquidos de nivel 2A o 2B, dependiendo de su calificación crediticia?

El LCR está pensado para medir el riesgo de liquidez a corto plazo ante una situación de crisis, ya sea idiosincrática o sistémica. Por lo tanto, el regulador entiende que, ante una situación de tensión de liquidez e independientemente de la calificación crediticia de las emisiones, las entidades financieras pueden incurrir en impago de sus obligaciones. Adicionalmente, en caso de crisis bancaria, la deuda emitida por las entidades bancarias puede sufrir un importante descuento en su valor. Es por todo esto que las emisiones de deuda de las entidades financieras no pueden ser consideradas parte del colchón de liquidez en caso de crisis.

¿Qué es el tratamiento alternativo de liquidez o ALA -Alternative Liquidity Approaches-?

La normativa de Basilea prevé una excepción para aquellos países en los que los activos líquidos de alta calidad no son suficientes para satisfacer la demanda agregada de todas las instituciones financieras. En este caso, las entidades financieras pueden declarar como parte de su HQLA lo siguiente:

  • Facilidades de liquidez que ponga a su disposición el banco central local
  • Activos HQLA en moneda extranjera siempre que sean divisas fácilmente convertibles y el riesgo cambiario este cubierto
  • Activos de nivel 2A en moneda local que superen el límite del 40%. Esto se podrá hacer solo cuando los activos de nivel 1 en moneda local de la jurisdicción no sean suficientes y estarán sujetos a un mayor ajuste de valoración

¿Qué ocurre con las entidades financieras sujetas a la Sharia?

La Sharia establece ciertas limitaciones a las entidades financieras que se rigen de acuerdo a sus principios y esto puede limitar la capacidad de las entidades para mantener un nivel de HQLA suficiente. Por este motivo, Basilea establece que, en las jurisdicciones sujetas a la Sharia, los reguladores locales pueden aceptar como HQLA determinados activos que ellos mismos definan.

Si queréis conocer mejor las finanzas islámicas, os recomendamos leer estas cuatro entradas: I, II, III y IV.

¿Qué son las salidas netas?

Las salidas netas son el denominador empleado para calcular el LCR. Representa la diferencia entre las salidas ponderadas y las entradas ponderadas, durante los próximos 30 días. Además, siempre tendrá valor positivo ya que las entradas ponderadas no pueden superar el 75% de las salidas ponderadas. El Comité de Basilea instauró este límite para asegurar que los bancos mantengan, al menos, un balance de activos líquidos equivalente al 25% de las salidas previstas en los próximos 30 días.

¿Cómo se calculan las entradas y las salidas?

Las entidades financieras continuamente están recibiendo cobros y emitiendo pagos derivados de los derechos y de las obligaciones contraídas a partir de sus activos y pasivos, respectivamente. A partir de las condiciones contractuales de los productos de activo y pasivo, la entidad debe simular los flujos de entradas y salidas de efectivo que espera experimentar durante los próximos 30 días naturales. Estos flujos, se informan en distintos rubros del LCR y, posteriormente, se les aplican los ajustes comentados anteriormente.

¿Por qué se les aplica una corrección de valor a las entradas y a las salidas?

Recuerden que el LCR pretende recoger la capacidad de la entidad financiera para desenvolverse en una situación de tensión de liquidez. Es decir, no todos los pasivos que vencen o tienen una obligación de pago en los próximos 30 días van a generar una salida -algunos simplemente se renuevan- y no todos los activos que vencen o tienen un derecho de cobro en los próximos 30 días van a generar una entrada -pueden incumplir el pago o extender el plazo-.

Pronto publicaremos una nueva entrega de preguntas frecuentes sobre el LCR que ahonde en las dudas que suelen surgir en la elaboración de este informe. No obstante, les animamos a que nos envíen sus dudas a través de la sección de comentarios. Estaremos encantados de responderlas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*
*

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.