LCR – Actualización análisis de la EBA sobre el estado de la liquidez en entidades financieras (Junio 2020)

En este articulo vamos a analizar la reciente publicación de la EBA del 17 de diciembre de 2020 (https://www.eba.europa.eu/eba-updates-its-report-liquidity-measures-and-confirms-banks%E2%80%99-solid-liquidity-position) analizando la situación de las entidades financieras europeas en términos de liquidez a fecha de junio de 2020. Más en concreto sobre el LCR (ratio por excelencia para la medida y detección de de la fortaleza de la posición de liquidez de los bancos). Se trata de la séptima publicación por parte de la EBA desde que introdujo el requerimiento allá por 2015.

Es un ejercicio interesante ya que dentro de este análisis se puede ver el impacto que ha tenido sobre la liquidez el efecto de la pandemia del COVID 19. Como resumen del artículo podemos anticipar que la media del ratio para las entidades financieras estudiadas es de 166% superando ampliamente el límite definido por el regulador bancario del 100%. En gran medida, esto ha sido posible gracias a los estímulos del Banco Central Europeo con sus políticas monetarias extraordinarias para dar respuesta a los mas que probables déficits de liquidez de los bancos.

Del mismo modo que hicimos en el anterior artículo, vamos a ir analizando el ratio desde diferentes puntos de vista:

  • Componentes de la métrica
  • Según el modelo de negocio de las entidades

La muestra usada para este estudio se compone de un total de 130 bancos de 27 países de la unión europea. Esta muestra cubre tanto entidades globales sistémicas como otras instituciones importantes dentro del marco económico internacional.

Comencemos por el análisis del ratio y sus componentes.

El requerimiento del LCR dictamina que los bancos deben mantener una cantidad de activos líquidos suficientes para cubrir sus salidas de liquidez en un periodo de 30 días. Dicha métrica deberá alcanzar como mínimo el 100%.

Tal y como vimos en el análisis correspondiente a diciembre de 2019, la media del ratio de las entidades analizadas fue de 147% (previa a la crisis del coronavirus). Sin embargo, este dato ha mejorado con fecha de junio de 2020, pasando a un 166%. Puede parecer sorprendente que dada la situación en la que nos encontramos esto suceda, pero se debe mayormente a la ayuda prestada por las autoridades bancarias reduciendo considerablemente el impacto negativo que hubiera podido tener.

 (para más información sobre los estímulos durante la pandemia, seguir el siguiente link: https://blog.mirai-advisory.com/nuevas-medidas-de-liquidez-del-bce/)

Adicionalmente, hay que mencionar que durante este periodo ninguna institución declaró falta de liquidez, cuando en diciembre de 2019 sí que hubo varias entidades que declararon necesidades importantes de liquidez.

Para entender mejor estos datos, revisemos la evolución de los componentes del ratio. De diciembre de 2019 a junio de 2020 se ve claramente un incremento sustancial de los Activos Líquidos. Durante este periodo también aumentan las salidas netas, pero en menor medida, por lo que la tendencia del ratio es muy positiva. Esto se puede ver más claramente en el siguiente grafico sacado del propio estudio de la EBA.

Gráfico 1: evolución del numerador y denominador del LCR de 2016 a 2020.

Dentro de los activos líquidos el mayor incremento se produce en las reservas mínimas, así como en el efectivo que las entidades financieras disponen, gracias a los programas de compra de activos de los bancos centrales, convirtiéndose así en los principales componentes de la mejora del ratio.

Este incremento de los activos líquidos no se ve reflejado al completo en el resultado final del ratio ya que se ha visto parcialmente neutralizado por el aumento de las cash outflows (parte del denominador del ratio), pasando de un 14.3% en diciembre a un casi 16% en junio de este año; que a su vez fue neteado por el incremento de los inflows sobre el total de los activos (de 4.3% al 4.5%) aunque en menor medida.

Activos Líquidos

Como hemos analizado ya en anteriores ocasiones, la regulación separa los activos en dos categorías en función de su calidad crediticia:

  • Activos de nivel 1
  • Activos de nivel 2
    • Nivel 2A
    • Nivel 2B

Esta clasificación responde al nivel de liquidez de los activos, esto es, la facilidad para convertir en efectivo en caso de necesidad por parte de las entidades de venderlos en el mercado para cubrir las distintas necesidades de liquidez en caso de un escenario adverso de la economía.

Si nos centramos en los datos extraídos del estudio de las distintas entidades, el buffer de liquidez está compuesto en su gran mayoría por efectivo y reservas mínimas, seguido por posiciones en bonos garantizados. A su vez esta composición de los activos líquidos cumple con los requerimientos mínimos que exigen las directrices del ratio:

  • Mínimo de 30% de activos líquidos de nivel 1: en el caso de las entidades objeto de análisis la media se sitúa en el 46%.
  • No mas de un 40% de activos de nieve 2: las entidades estudiadas sitúan este dato en solo un 2% aproximadamente.
  • No mas de un 15% de activos nivel 2B.

La estructuración de los activos también esta altamente relacionada con el tipo de negocio de cada entidad, así como al país al que pertenecen. De esta forma Lituania y Letonia tienen alrededor de un 83% de activos de nivel 1 sobre el total (efectivo y reservas mínimas); mientras que países como Islandia, Republica Checa o Polonia se apalancan más en títulos de nivel 1 (excluyendo los bonos garantizados).

Salidas y entradas de liquidez

Las salidas netas son el denominador del ratio y se calculan como la diferencia entre las salidas de liquidez y las entradas esperadas en los próximos 30 días. Esta diferencia siempre debe ser positiva, existiendo para ello diferentes cap´s que se aplican sobre las entradas impidiendo que estas sean mayores que las salidas. En este contexto, y adicionalmente para asegurar que las entidades siempre dispongan de un mínimo de activos líquidos, se establece el tope del 75% de las entradas sobre el total de las salidas.

A fecha del análisis (junio de 2020) las salidas de liquidez suponen aproximadamente un 15.5% del total de activos para la muestra de entidades estudiadas. Dentro de estas, los depósitos a clientes minoristas suponen alrededor del 2% sobre el total de activos (un 14% sobre el total de las salidas). Del estudio se puede desprender, tal y como sucedía en el anterior ejercicio, que el principal componente de esta partida del ratio son los depósitos no operativos (3.4% del total de activos), no solo por el gran volumen de transacciones si no también al run off rate que este tipo de depósitos tiene, considerablemente superior al resto.

Otro factor significativo dentro de las salidas es la partida de “necesidades adicionales de colateral”, esto es, posibles salidas de efectivo como garantías durante escenarios macro adversos o en operaciones de derivados.

Con respecto a las entradas de liquidez, en términos generales, estas suponen un 4.9% del total de los activos. La composición de estas muestra que en su gran mayoría provienen de clientes financieros (en forma de préstamos o CTA´s) seguidos de la partida “otras entradas” en la que se recogen distintos conceptos tales como intereses o dividendos.

Como se puede ver en la siguiente figura, en la que se sintetiza la composición del ratio, el componente que más reduce el mismo son las salidas provenientes de la financiación no garantizada (10% del total del activo). No sorprende, ya que como hemos visto anteriormente es aquí donde se incluyen los depósitos no operativos que son los que más impacto tienen sobre las salidas.

Gráfico 2: composición del ratio por grandes bloques.

Del mismo modo, podemos ver el poco peso que tiene la financiación garantizada (1% aprox. del total de activos) motivado principalmente por dos factores:

  • Este tipo de financiación se realiza con bancos centrales, cuyo run off rate es del 0%.
  • La financiación garantizada con otras contrapartidas distintas a bancos centrales está respaldada por activos líquidos de nivel 1 y nivel 2 cuyos factores son muy bajos en comparación al resto.

La crisis del covid-19 no solo ha tenido un enorme impacto en la salud pública, sino que también ha supuesto un alto desafío desde el punto de vista de la economía. Su impacto aún se está produciendo y notando en los diferentes sectores, incluido también en el bancario. Para controlar este tipo de situaciones, se definió el LCR, ratio que mide si los bancos disponen de suficientes activos líquidos para cubrir las salidas que puedan tener durante los siguientes 30 días en un periodo de estrés. Con todo esto, de los 27 países a los que pertenecían las entidades analizadas, 23 han incrementado el ratio de diciembre de 2019 a junio de 2020. Incremento dado en su gran mayoría al aumento de los activos líquidos en sus partidas de efectivo y reservas mínimas debido a los diferentes estímulos provenientes de las autoridades bancarias centrales para paliar los efectos negativos de esta crisis mediante la compra de activos.

En un siguiente artículo daremos otra vuelta al ratio desde el punto de vista de los diferentes tipos de negocio de las entidades financieras. Os animamos a que os suscribáis al blog y nos hagáis llegar vuestros comentarios o dudas sobre cualquier tema relacionado.

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