El papel del balance de los bancos centrales en la política monetaria (cont.)

Bienvenidos a una nueva entrada sobre política económica. En este post seguiremos avanzando en el análisis del papel de los bancos centrales, en concreto sus balances, como principales instrumentos protagonistas de la política monetaria.

POLÍTICAS DE PASIVO EN EL BALANCE DE LOS BANCOS CENTRALES: PROVISIÓN DE LIQUIDEZ POR PARTE DEL BANCO CENTRAL COMO PROVEEDOR DE FINANCIACIÓN REFUGIO EN RESPUESTA AL ESTRÉS FINANCIERO

Es bien conocido que el estrés financiero conduce a una mayor demanda de liquidez, a la que el banco central se debe adaptar en un intento de detener el proceso de desapalancamiento potencialmente perjudicial que de otro modo podría tener lugar. En períodos de estrés sistémico la intermediación financiera privada se convierte en disfuncional. En particular, la capacidad del mercado interbancario de redistribuir de manera eficiente los fondos del banco central a través de las contrapartes disminuye o incluso se elimina por completo ante la fragmentación del mercado y el atesoramiento de las reservas de liquidez. En algunos casos, el banco central puede tener que proveer reservas en exceso ante las necesidades de liquidez regulares derivadas de factores autónomos (por ejemplo demanda de papel moneda) y, en su caso, de las exigencias de reservas para dos propósitos principales: en primer lugar, para estabilizar el sistema bancario de acuerdo con el papel tradicional de los bancos centrales como proveedores fundamentales de financiación refugio; y, segundo, para evitar el aumento de los tipos de interés a corto plazo por encima de los niveles consistentes con la orientación de la política monetaria deseada.

Muchos bancos centrales implementaron estas políticas como parte de sus respuestas a la crisis financiera de 2007-08, particularmente durante la tormenta financiera derivada de la quiebra de Lehman Brothers en septiembre de 2008.

El banco central puede pues garantizar liquidez a largo plazo con el fin de proporcionar financiación refugio al sistema bancario. El estrés financiero puede afectar no sólo el mercado de las reservas del banco central –mercado overnight– sino también al plazo de financiación de los mercados. En respuesta a estas dismetrías, los bancos centrales extendieron el vencimiento de sus intervenciones de liquidez más allá de los horizontes convencionales. Así, la disponibilidad de liquidez en el largo plazo provee a las contrapartes de financiación para cubrir los vencimientos de algunos de sus activos.

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El aprovisionamiento de financiación a plazo combina tanto el apoyo a la liquidez como la facilidad al crédito. Al proporcionar liquidez a más largo plazo, las influencias de los bancos centrales condicionan los mercados de financiación a largo plazo. En comparación con una situación en la que no haya lugar a una política de intervención, se reducen los costes de financiación bancaria y los diferenciales de crédito y sobretodo se originan unas condiciones de financiación más flexibles para los prestatarios finales en la economía: salvaguardando la transmisión de la política monetaria deseada. Por lo tanto, este aspecto de aprovisionamiento de liquidez tiene una dimensión aliviadora del crédito.

Acomodarse a la creciente demanda de liquidez del sistema bancario y proporcionar una mayor financiación a plazo da lugar a un balance mucho más grande. Cuando la demanda de reservas por parte de las contrapartes aumenta ante el estrés financiero, el banco central debe adaptarse a esta demanda o fracasar en el logro de su meta operativa, algo que podría manchar su postura de actor principal de la política monetaria. El estrés en los mercados de financiación, precisamente, puede interferir en la implementación de esa postura. En ambos casos, el aumento del aprovisionamiento de liquidez por parte del banco central aumenta el tamaño de sus activos.

DE LAS POLÍTICAS DE BALANCE DE PASIVO A LAS DE ACTIVO EN EL BALANCE DE LOS BANCOS CENTRALES: LA FLEXIBILIZACIÓN DEL CRÉDITO

En ciertos casos, proveer de liquidez de forma elástica al sistema bancario puede no ser suficiente para remediar la disfuncionalidad en la intermediación financiera privada. La provisión de liquidez por parte del banco central, que sin embargo es amplia, generalmente sólo está disponible para un subconjunto de los participantes del mercado (las contrapartes del banco central); incluso estos participantes pueden ser reacios a desprenderse de su liquidez para entrar en un mercado deteriorado en un momento en el que la aversión al riesgo es mayor. Bajo estas circunstancias, la intervención directa del banco central puede ser necesaria para mejorar el funcionamiento de los mercados o los segmentos del mercado considerados cruciales para la financiación de la economía real en última instancia.

Bajo las políticas de flexibilización del crédito, el banco central puede adoptar una postura más activa en la determinación de la composición de los activos en su balance, con el fin de influir en los diferenciales del mercado. En el caso de las intervenciones de los bancos centrales dirigidas a la flexibilización del crédito, es la composición del activo del balance lo que es de primordial importancia en el sentido de que los activos en el balance reflejan la intención de la autoridad monetaria de aliviar las condiciones de los mercados específicos. Para ello, la autoridad monetaria hace un uso más activo de su balance para mejorar o sustituir a la intermediación financiera privada. Así, las políticas de flexibilización del crédito están principalmente destinadas a mejorar las condiciones de financiación para el sector privado no financiero. Esto se consigue mediante la alteración de los diferenciales de mercado que pagan ciertos prestatarios en algunos mercados, facilitando así la transmisión de la política monetaria prevista ante la presencia de impedimentos al funcionamiento de los mercados.

La flexibilización del crédito abarca un conjunto muy diverso de intervenciones por parte de los bancos centrales. Las medidas adoptadas por el banco central dependerán de las características específicas del deterioro y la idiosincrasia de los mercados a las que están destinadas, así como de manera más amplia, de la estructura financiera de la economía y el conjunto de herramientas a disposición del banco central. Las medidas de flexibilización del crédito pueden incluir el aprovisionamiento de liquidez para los participantes del mercado que no estén dentro del círculo habitual de contrapartes de los bancos centrales; la provisión de liquidez con activos fuera de los normalmente aceptados para su uso en las operaciones de política monetaria; y compras directas de activos. Así, dependiendo de las circunstancias, las intervenciones de flexibilización de crédito podrán tener mucho en común con las operaciones de apoyo a la liquidez de pasivo. Incluso en un sentido más amplio, el propio banco central puede calibra la composición y, por tanto, el tamaño de sus activos.

En una próxima entrada, continuaremos analizando las operaciones de activo en la política monetaria. Concretamente, las compras a gran volumen de activos con tasas de interés nominal muy bajas en el corto plazo.

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