El mundo de los seguros para principiantes

El mundo de los seguros es algo que está presente en el día a día de todos nosotros y que todos creemos conocer, pero sin embargo la estructura de las entidades aseguradoras es más compleja de lo que pueda parecer a simple vista. Desde nuestro blog vamos a intentar profundizar, de una manera progresiva, en el funcionamiento de dichas entidades.

Contratos de seguros

Para ello, en esta primera entrada, comenzaremos definiendo de una manera sencilla las principales características de los contratos de seguros, de forma que en próximas entradas podamos avanzar en la estructura del balance de las entidades aseguradoras y en su gestión del riesgo estructural.

Podemos definir un seguro como un contrato mediante el cual, a cambio de cobrar una prima, la entidad aseguradora se compromete, en caso de que se produzca un siniestro cubierto por dicho contrato, a indemnizar el daño producido o a satisfacer un capital, renta u otra prestación convenida.

Conviene aclarar la diferencia entre la figura del tomador, el asegurado y el beneficiario del contrato. En apariencia pueden parecer conceptos similares lo cual no implica que dichas figuras no puedan ser diferentes. El tomador del seguro es, simplemente, aquella persona o entidad que realiza el contrato y paga la prima. Como asegurado aparece la persona expuesta al riesgo cubierto en el contrato mientras que el beneficiario será aquella persona o entidad que reciba la contraprestación en caso de que se produzca el siniestro cubierto. Existen múltiples casos en los que dichas personas son diferentes: casos de viudedad, orfandad, seguros médicos contratados por empleadores para empleados, seguros de automóvil contratados por padres asegurando a sus jóvenes hijos, etc.

La prima

El concepto más importante de un contrato de seguro y una de las variables sobre la que se estructura, y a su vez depende, el comportamiento financiero de una entidad de seguros es la prima. Desde el punto de vista del tomador, no es más que el precio del seguro y, por tanto, su obligación fundamental en el contrato de seguro. Sin embargo, para la entidad aseguradora la importancia de la prima es capital.

El comportamiento financiero de una entidad de seguros es la prima

Podemos definir la prima como el coste de la probabilidad media teórica de que ocurra un determinado siniestro o, en términos actuariales, como la esperanza matemática de la siniestralidad. De una manera más sencilla, la prima es la contraprestación recibida por la entidad aseguradora por el riesgo asumido. Para el cálculo de la prima las entidades aseguradoras utilizan técnicas estadístico-actuariales en función del riesgo teniendo en consideración series temporales, datos históricos, tabla de siniestralidad, etc. En esta entrada no nos vamos a detener en la explicación del complejo cálculo de la prima desde un punto de vista teórico, pero sí remarcamos que de la “calidad” de la prima dependerá en gran medida el éxito o fracaso de la entidad aseguradora ya que, como veremos en la próxima entrada, las provisiones técnicas y sus posibles desviaciones están directamente relacionadas con el cálculo de la prima.

En este punto, conviene aclarar que la prima pagada por el tomador no es aquella que surge del cómputo matemático o actuarial del riesgo, conocida como prima natural o pura, sino que a dicha prima pura se le añaden gastos de explotación y ganancias.

 

Uno de los principios de las entidades aseguradoras, conocido como principio de suficiencia, dicta que la prima ha de ser suficiente tanto para el pago de indemnizaciones futuras como para sus gastos de comercialización y administración y también para la creación de márgenes que faciliten la estabilidad financiera y solvencia de la entidad.

Resulta relevante destacar la importancia que las entidades aseguradoras tienen desde un punto de vista económico-social debido a la capacidad de ahorro que generan en la sociedad, lo que se traduce en crecimiento económico. Esto es debido a que los seguros reducen la incertidumbre ante situaciones desfavorables generando seguridad. A través del pago de una “pequeña” prima, nos cubrimos ante el siniestro y nos aseguramos recibir la indemnización correspondiente por las pérdidas causadas lo que hace que no tengamos que tener previsto gastar, y por tanto no tenemos que guardar, la cantidad de dinero que sería necesaria para cubrir el siniestro. Esto se traduce en una cantidad de dinero disponible mayor que fomentará el crecimiento económico.

Una vez definidos los aspectos básicos de los seguros, en una próxima entrada profundizaremos en cómo se estructura el balance de una entidad aseguradora, cómo gestionan las aseguradoras el flujo constante de capital que reciben a través de las primas y analizaremos también la periodificación y vencimientos de su balance.

Podéis realizar cualquier tipo de comentario, duda o sugerencia a través del blog. Estaré encantado de responder.

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